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Reiki Grado II

En el Grado II no deben iniciarse personas que ven al Reiki como una causa de prestigio. Para poner una barrera natural, el honorario es considerablemente más elevado que para la iniciación en el Grado I. La iniciación en el Grado II nos capacita a efectuar un tratamiento con símbolos secretos de protección.

Con ellos se aumenta la intensidad de la energía positiva de vida y se reduce el tiempo de tratamiento.

Pero; lo más importante es que ahora puede tratarse mentalmente, es decir, que no revisten importancia ni el tiempo ni el ambiente. Los iniciados en el Grado II aprenden los símbolos secretos que permiten esta forma de tratamiento.

Estos signos se transmiten solamente del maestro a sus discípulos. Durante la iniciación, el maestro dibuja estos símbolos en la frente del discípulo, dándoles una impronta perpetua.

Los mismos serán efectivos únicamente a través de la iniciación efectuada por el maestro.

Los chakras

Si quiere trabajar íntegramente con Reiki, es básicamente necesario adquirir un conocimiento profundo de los chakras. Los chakras ya son mencionados en la antigua literatura en sánscrito y este término llegó al mundo occidental por intermedio del Tantra-Yoga.

La palabra “chakra” significa rueda, volante, círculo.

En las imágenes de meditación, los yogui representan los chakras como flores de loto. A cada chakra se le atribuyen diferentes cantidades de pétalos. La cantidad de pétalos asciende desde el chakra de la raíz, representado por una flor de loto de cuatro pétalos, hasta el mandala o chakra de la corona como una flor de loto con mil pétalos.

En algunas descripciones el chakra también es llamado “Padma” = Flor de Loto. La cantidad de pétalos da una breve información acerca del aumento de la frecuencia de oscilación energética del chakra. Los chakras son centros de energía de materia liviana en nuestro cuerpo, a través de los cuales estamos especialmente dispuestos a absorber Reiki.

Nuestro cuerpo consta de siete chakras principales, a los que me dedicaré individualmente en los siguientes capítulos. Los distintos chakras están unidos por una corriente común de energía. Los videntes pueden ver los chakras como círculos de diferentes colores que van girando.

La visión de estos colores es algo individual y subjetivo. Los chakras son el espejo de nuestra alma. Todas las experiencias, buenas o malas, que hemos obtenido en el transcurso de nuestra vida, influyen sobre la conducta de los chakras.

Las vivencias y experiencias negativas producen bloqueos, que interfieren en la circulación de la energía. De acuerdo con su predisposición, el ser humano reacciona ante su entorno en forma agresiva o introvertida.

Cada chakra tiene una clasificación espiritual y una física. Allí dónde se lastiman nuestros sentimientos, no tardan en aparecer las dolencias físicas, y de esta forma se cierra el círculo. Así como cada chakra pertenece a una zona emocional definida, los trastornos en esta zona pueden transformarse en molestias en los órganos, partes del cuerpo y procesos de metabolismo correspondientes.

Con frecuencia, un chakra está bloqueado de tal forma que el ser humano se siente impotente, sin energía y carente de estímulos para la acción.

Como casi ningún otro método de tratamiento, Reiki nos ofrece la posibilidad de disolver estos bloqueos. A través de los chakras se introduce la energía positiva dada por el Reiki y la energía negativa sale.

Por la intensidad de la energía que fluye, reconozco los trastornos en los chakras. Cuanto más energía fluye, tanto más obstruido está el chakra.

No es posible aplicar una “sobredosis” de Reiki. El cuerpo únicamente acepta la cantidad de esta energía vital positiva que necesita o que en este momento está dispuesto a elaborar.

Este tratamiento abre chakras, libera bloqueos e influye positivamente sobre eventuales síntomas de enfermedad. La circulación de energía que une los chakras entre sí y a su vez con los órganos permite tratar cada enfermedad a través de su correspondiente chakra. La persona tratada puede presentar fuertes reacciones emocionales, por ejemplo un llanto liberador.

Después se sienten tranquilos y relajados.

Sienten un enorme deseo de hablar sobre las sensaciones vividas y muchas veces descubren una intensa sensación de felicidad, no vivida en mucho tiempo. Los procesos de sanación impulsados por Reiki pueden ser complementados con otros métodos.