Introducción Al Quiromasaje

Podríamos definir el Quiromasaje en dos palabras: Técnica y Sensibilidad.

El contacto de dos personas, a nivel físico y también psíquico o energético, con fines terapéuticos o bien equilibradores.

Para aplicar correctamente el Quiromasaje tienen que aprenderse primero una serie de maniobras (gimnasia, amasamientos, percusiones, etc.) es decir, un buen profesional tiene que estar dotado de una técnica, y esto debe aprenderse en una Escuela.

Cuando poseemos una técnica aceptable y prescindimos del movimiento de los dedos ya que la armonía entre dedos y mente ya existe, aparece y descubrimos la segunda parte, la sensibilidad; nuestros dedos, sienten, ven y oyen, con el tacto debemos notar, reconocer la necesidad de aplicar las maniobras oportunas, mayor o menor profundidad, velocidad, ritmo.

Todo esto no se enseña en ninguna escuela, lo llevamos dentro, y eso si, se enseña al alumno a descubrirlo.

Durante el curso de Quiromasaje existen tres fases por las que todo alumno debe pasar.

En la primera fase el alumno debe preparar sus dedos y manos, ganar elasticidad, perder rigidez articular, saber como se efectúa cada maniobra, para que sirve y cuando se hace.

En una segunda fase el alumno debe aprender las distintas direcciones de las maniobras aplicadas a las diferentes partes del cuerpo (espalda, abdomen, etc.).

Y finalmente hay una tercera fase en la que el alumno debe ya crear, puesto que un masaje no ha de ser igual a otro.

Mi consejo es el que todo buen profesional debe aprender no solo nuestra técnica, sino varias técnicas, sin prisa, y dedicándoles tiempo, practicar hasta dominarlas, combinarlas posteriormente y con los años que cada Quiromasajista, sin olvidar sus bases, haga su propio masaje.

Si conseguimos esto, daremos el curso por bien empleado. Por último, el poner ganas de trabajo, amor por la profesión e interés en aprender es un paso de gigante no solo en el masaje sino en la vida para triunfar y hacer el bien.