La Ducha Escocesa

La ducha escocesa es una ducha a chorro caliente y fría al final siguiendo una dirección adecuada que veremos más adelante. Para su puesta a punto debe tenerse un cuarto de baño en forma de pasillo o bien que la distancia entre el chorro emisor y el paciente sea de unos tres metros.

La ducha escocesa puede hacerse siempre después del masaje, teniendo únicamente en cuenta a las personas cardíacas y que no se esté en plena digestión, por lo que es necesario siempre advertir al paciente que hayan pasado de dos a tres horas de la última comida.

Este tipo de ducha necesita un chorro de agua delgado y por lo tanto la abertura de la cánula de diámetro reducido.

Debe proyectarse a unos tres metros y medio de distancia, por el siguiente orden, parte posterior (espalda) resultando un sistema de recorrido de igual forma para la parte anterior. El recorrido termina con agua caliente en la espalda y con fría en la parte anterior, secando bien a continuación al paciente.

Siguiendo con los métodos de hidroterapia tenemos los siguientes.

Vaporosos.

Consiste en aplicar calor seco en una región del cuerpo por medio de tres paños de bayeta de lana, de unos 65 x 90 centímetros.

1.- Colóquese una de las bayetas sin mojar (seca) sobre la región a tratar.

2.- Las otras dos son para ir mojando con el agua hirviendo, escurrirlas y colocarlas sobre la bayeta seca cada cinco minutos.

De esta manera se mantienen calientes.

Ejemplo: Se pliega el paño en varios dobleces, se coge de los extremos, se sumerge en el agua que estará hirviendo todo el tiempo que duren las fomentaciones, se escurre bien y se aplica sobre el seco.

Con el fin de que NO pierda el calor se cubre con la mitad del primero seco u otro cualquiera. Y así sucesivamente se van alternando los paños cada cinco minutos para guardar el mismo calor. Para que este tratamiento resulte bien hecho, el paño que se moja ha de estar bien escurrido para que conserve el calor, sin que se moje el paño seco que hemos puesto sobre la piel.

Cuando se termina el tiempo marcado (20 ó 30 minutos o más), se pasará un trapo mojado con agua fría y se dejará reposar el paciente bien abrigado; por lo tanto, lo mejor es estar en cama y a ser posible por la noche acostarse inmediatamente después de cenar o de la digestión.

Nota: En caso de sentir demasiado calor como si se quemara, pasar la mano por debajo del seco (entre la piel y el seco) dos o tres veces sin desabrigar al enfermo. Con esto estamos seguros que el paciente, aunque sea un niño, ya no puede quemarse.

La acción de los fomentos se basa en la aplicación del calor seco que se desprende a través de los paños de lana, quedando casi toda la humedad en los mismos.

El efecto será el de producir una vasodilatación importante y por tanto son anticongestivos, por lo que se pueden usar en todos aquellos casos en los que aparece una contractura muscular, especialmente a nivel de la espalda, como en las lumbalgias agudas y crónicas, ciatalgia, hernia discal, aunque en este caso y durante los primeros días irán mejor la aplicación de hielo para continuar después con las fomentaciones, esguinces musculares lumbares, intercostales, insuficiencias musculares, contracturas, artrosis, escoliosis, dolores musculares de origen nervioso, etc.

También se usan en enfermos respiratorios con bronquitis, enfisema, bronquiectasia, etc., ya que produce un efecto broncodilatador.

Deben hacerse por regla normal, unas dos o tres veces por semana, aunque en los casos más agudos pueden hacerse diariamente e incluso dos veces al día. Ahora bien, como complemento del masaje con una o dos veces por semana es suficiente.

El momento de aplicación es más conveniente hacerlo después del masaje.

Pueden añadirse algunas plantas al agua hirviendo, especialmente si se usan en aquellos casos de tipo reumático. Entre las más frecuentes de uso tenemos, Manzanilla, Romero, Cola de Caballo, Hojas de Nogal, Ulmaria, Espliego, solas o bien mezcladas pueden ponerse dentro de una bolsita de tela para no ensuciar los paños de lana.

Es importante la higiene y por tanto deben lavarse siempre los paños de lana de un enfermo a otro, para evitar la posibilidad de algún contagio.