Infección Y Masaje

La infección es un proceso patológico producido por una bacteria, virus o bien otros microorganismos y, también por sus toxinas. Cualquier infección que afecte al organismo, produce un síntoma típico que es la fiebre y que nos hará saber que el masaje está contraindicado.

La explicación es muy sencilla, ya que si hacemos masaje que aumente la circulación sanguínea, conllevará la posibilidad de aumentar el proceso infeccioso.

Sin embargo y, en aquellos casos de infecciones banales, como puede ser un resfriado común, etc, sí puede hacerse masaje, sin peligro ninguno.

Como norma, si hay fiebre superior a 38° C no haremos masaje, ya que nos indica una reacción sanguínea importante general.

Todas las afecciones cutáneas, de tipo eccematoso de cualquier origen nos prohíben efectuar cualquier tipo de masaje sobre dichas zonas, pero no sobre otras zonas del cuerpo, por ejemplo, el caso de un masaje deportivo, sobre las extremidades inferiores, teniendo un ezcema en la espalda. Existen multitud de enfermedades de la piel, aunque no es aquí donde debemos detallarlas.

Generalizando, diremos que todas aquellas afecciones cutáneas que puedan derivar de un origen inflamatorio o infeccioso, representan una contraindicación por su mismo origen, sea cualquiera su forma o tipo.

Las afecciones cutáneas de tipo nervioso no representan contraindicación. Es muy frecuente encontrarse micosis (hongos) cutáneos, pero hay que saber que su origen es infeccioso y, por lo tanto no se deberá hacer masaje.

En los llamados Queloides (cicatrices gigantes) el masaje puede hacerse, pero sabiendo que no desaparecerán.