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Epicondilítis

Esta patología conocida también con el nombre de “codo de tenis”, consiste en una inflamación por sobrecarga o contusión del tendón de los músculos epicondíleos (extensores de la mano) en su zona de inserción, en el epicóndilo del húmero.

Exploración:

Hay que localizar el punto o región dolorosa, por lo que la exploración es importante para saber si es o no una epicondilitis.

Hay dos formas:

1º El paciente con la extremidad afectada extendida, se le hace cerrar con fuerza el puño.

2ª Efectuar una extensión activa con resistencia de la mano, con la extremidad extendida.

Si hay epicondilitis, el paciente nota dolor e incluso puede que llegue a doblar el codo.

Masaje

Debido a la existencia de varias capas musculares en el antebrazo, el masaje tendrá las siguientes características:

Intensidad media-profunda.

Trabajo en la zona del antebrazo especialmente. Brazo semiflexionado

Manipulaciones.

- Pases Magnéticos Sedantes

- Vaciaje Venoso

- Amasamiento Digital

- Amasamiento Digitopalmar

- Amasamiento Pulpopulgar (solo en casos crónicos)

- Fricción

- Rodamiento.

- Vibraciones

- Presión de Manos Alternadas (pulgares)

Cogiendo el antebrazo con las dos manos y los pulgares encima, esta maniobra consiste en presiones alternadas con los pulgares, a cierta distancia uno del otro, subiendo y bajando por el antebrazo unas cuatro o cinco veces, sin llegar a la zona del codo.

- Tecleteos

- Vaciaje Venoso

- Pases Magnéticos Sedantes

Si el caso a tratar fuera una epicondilitis crónica deberemos realizar además el amasamiento pulpopulgar sobre el tendón de inserción.

En los casos agudos es necesario que el paciente cese en su actividad deportiva durante el tiempo del tratamiento.

En las epicondilitis agudas, después del masaje aplicaremos hielo durante 20 minutos, y en las crónicas cremas de calor. La frecuencia será, en las agudas la primera semana de forma diaria, para ir reduciendo poco a poco.

En las crónicas dos veces por semana.