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Práctica del masaje

El masaje es diferente de cualquier otro tipo de terapia debido a que el masajista tiene que realizar una considerable fuerza física. De este grado de fuerza depende directamente el éxito del tratamiento y su eficacia.

El masajista debe trabajar duro y no temer ni a la fatiga ni al dolor, y debe esforzarse constantemente para mejorar la técnica, evaluando en todo momento sus experiencias de práctica clínica con el fin de modificar o crear nuevos métodos para alcanzar niveles más altos de desarrollo de la técnica.

Es necesario informar al paciente sobre el masaje terapéutico y advertirle de que durante el curso del tratamiento puede sentir incomodidad o dolor y que, algunas veces, antes de ver resultados, serán precisas muchas sesiones. Hay que procurar que el paciente no tema a las dificultades así como que confíe en que puede superar su condición. De modo particular, habrá que animara los pacientes que sufren males crónicos para que luchen con decisión contra ellos.

Es muy importante que el masaje dado no sea ni escaso ni exagerado. La cantidad de masaje dependerá, generalmente, del número de masajes que se realicen diariamente, del tiempo requerido por cada procedimiento, de la intensidad y repeticiones de cada tipo de masaje, y de la observación de las reacciones de la zona tratada.

El número de masajes está determinado por diversos factores. Como regla general, el masaje se aplicará a diario. Sin embargo, según el tipo de la dolencia, será más apropiado aplicarlo día si, día no o con dos días de descanso entre masaje y masaje. Otras dolencias requerirán dos aplicaciones diarias. La duración del masaje también es variable.

Por ejemplo, en el caso de una dislocación de una articulación, el masaje localizado en la zona o en un acupunto es suficiente y suele durar quince minutos. En cambio, en ciertas dolencias internas, el masaje se suele realizar en la cabeza, la espalda, las extremidades e incluso sobre el cuerpo entero y podrá practicarse durante treinta minutos, aproximadamente.

Estas duraciones deberán ajustarse a los casos individuales. En cuanto a la aplicación del masaje a niños, el número de veces que este se repetirá en el transcurso de una sesión estará condicionado por la zona a tratar. En China puede variar según la región. Existen provincias en las que se ejerce el masaje varias docenas de veces.

En otras, varios cientos de aplicaciones e incluso en algunas se realiza el masaje hasta 2000 o 3000 veces. Por lo que respecta a nuestro hospital, repetimos el masaje de 200 a 300 veces, lo que significa una duración de 15 a 25 minutos en total. También en el caso de los niños la cantidad de masaje dependerá del grado de enrojecimiento de la piel.

Este es un criterio relativamente fácil de medir. Cuando el paciente es un adulto, el tiempo requerido también estará condicionado por el número de repeticiones del masaje (para más detalles, véase las secciones de tratamiento para cada dolencia).


2. El grado de fuerza usado en el masaje. 

El grado de fuerza se relaciona directamente con la cantidad de masaje, y si es el adecuado, influirá determinantemente en los resultados del tratamiento.

a) Secuencia apropiada y progreso gradual.

Tanto en cada sesión como en la duración total del tratamiento, el masaje, ligero al principio, se irá volviendo más fuerte de modo gradual. La fuerza con que se aplica deberá aumentar pero no hasta el punto de que sea insoportable para el paciente. Cuando se aplique el método de hurgamiento en un acupunto, debe alcanzarse uno de los puntos en que aparece la energía vital (qi).

Entonces se producirá una pequeña molestia con dolor e hinchazón o, a veces, una sensación de dolor punzante y de entumecimiento, más o menos agudas según la intensidad del hurgamiento controlado. Los métodos de vibración y de amasamiento pueden usarse en combinación con el hurgamiento para aumentar o disminuir las sensaciones citadas.


c) Masaje en la cabeza y la espalda. 

En estos casos no debe llegarse al dolor ni dañar la piel. El masaje deberá procurar al paciente una sensación de calidez y bienestar.

d) Masaje terapéutico administrado a "un paciente herido". 

En este caso deberá evitarse en lo posible aumentar el dolor en la zona de la herida. Si se utilizan diversas clases de manipulación pasiva, la oscilación del movimiento pasivo y la cantidad de fuerza usada al extender un miembro deben calcularse minuciosamente antes de.iniciar la sesión, incrementándose gradualmente hasta el máximo posible.

e) La fuerza de la manipulación estará en relación directa con el período de tiempo de aplicación. Si se usa un alto grado de fuerza, el masaje se aplicará menos veces en una sesión; se aplicará más veces si el grado de fuerza es menor.

3. Tratar cada caso individualmente.

Cada paciente posee sus propias características individuales. Hay diferencias obvias de sexo, edad y constitución física. No obstante, existen también marcadas diferencias entre las diferentes enfermedades y las diferentes fases de una misma enfermedad.

Así, al aplicar las diversas técnicas de masaje, la cantidad de fuerza y la duración se ajustarán a cada individuo. Algunos pacientes son especialmente sensibles y aun utilizando una ligera manipulación, reaccionan fuertemente. En tales casos, tanto la cantidad del masaje corno el grado de fuerza ejercidos habrán de reducirse.

Inversamente, en los pacientes de constitución fuerte, la reacción es frecuentemente menor que lo que debería ser, y el grado de fuerza deberá incrementarse.

En suma, cada caso debe ser tratado por separado. Especialmente en el caso de un nuevo paciente, la cantidad de masaje y el grado de fuerza que se ejercerán deberán probarse antes, para observar sus reacciones. Llegados a este punto, se establecerá gradualmente un procedimiento acorde con sus características.


4. Consideraciones de importancia.

a) Recibir al paciente cordialmente y "diagnosticar" su caso con detalle.

b) Antes de empezar, colocar al paciente en una postura cómoda, por ejemplo, sentado, tumbado o con el miembro afectado elevado, con el fin de relajar los músculos y de facilitar el masaje.

c) El masajista deberá siempre tener en cuenta su propia postura con objeto de ejercer fa fuerza correctamente y para ahorrar esfuerzos. Como norma, puede estar de pie al lado, detrás o de cara al paciente, y usar las posturas de arquero o de jinete. Si se sienta, lo hará generalmente de cara al paciente.

d) Durante la aplicación del masaje el masajista le dedicará su atención por entero, ajustando correctamente su respiración a sus movimientos. De este modo conseguirá el objetivo del tratamiento y evitará lesionar al paciente.

e) Las manos del masajista deben estar limpias y cálidas, y las uñas deben cortarse con frecuencia.

f) En ausencia de un diagnóstico exhaustivo anterior al tratamiento, habrá que estar al tanto de cualquier circunstancia que pudiera contraindicar el masaje. El curso de la enfermedad y las reacciones del paciente deben observarse y habrá que determinar sus razones.

g) Al ejercer el masaje, asegurarse de proceder de punto apunto en la secuencia adecuada yendo de los puntos distantes al centro del cuerpo. Usar hábilmente de las diversas técnicas aplicándolas en cantidad e intensidad apropiadas.

h) Si el paciente está ahíto o, al contrario, con hambre, no es aconsejable la realización del masaje. Como regla general no deberá aplicarse durante el período comprendido entre I2 horas antes y 12 horas después de las comidas.