INICIO

Estiramientos Musculares en el Masaje

Método de estiramiento de los miembros inferiores:

Este método también se conoce con el nombre de “movimiento de las piernas”. 

Con el paciente tumbado boca arriba, el masajista sostiene la pantorrilla de la pierna afectada con el brazo y la mano, mientras que con la otra mano presiona la rótula.

En primer lugar se doblarán las articulaciones de las rodillas y cadera empujando ligeramente el muslo. Cuando el muslo se acerca de la región abdominal, se estira el miembro afectado con fuerza y destreza. 

Luego, con la articulación de la cadera medio flexionada y la de la rodilla totalmente extendida, el paciente echa bruscamente la pierna hacia arriba y hacia adelante.

El grado de flexión de la cadera deberá ser proporcional al grado de elevación que el paciente alcance con la pierna extendida, y este deberá aumentar paulatinamente. En cada sesión el movimiento se realizará 10-20 veces.

Sección II: 


La práctica de las técnicas del masaje El masaje requiere una buena técnica, articulaciones ágiles y flexibles y dedos fuertes. Los movimientos del masajista deben ser ligeros, y expertos, y éste deberá poderlos ejercer durante períodos de tiempo prolongados. Sólo bajo estas condiciones se puede obtener un buen efecto terapéutico.

Por lo tanto, es necesario que el masajista se someta a un entrenamiento continuo, fortaleciéndose y practicando las técnicas del masaje para atender mejor al paciente. Básicamente se pueden diferenciar dos tipos de entrenamiento: el entrenamiento físico general y la práctica de las técnicas digitales.


1. Entrenamiento físico. 

El masaje exige una gran fuerza física y, sobre todo, resistencia por parte del masajista. En efecto, éste debe ser capaz de mantenerse en una misma posición durante largo tiempo, como por ejemplo con las piernas arqueadas a modo de jinete o en la posición del arquero. Todo esto requiere que el masajista siga con regularidad un programa de ejercicios adecuado.

A continuación presentamos varios ejercicios que ayudarán a desarrollar el fortalecimiento de las extremidades y de la zona lumbar.

Ejercicio 1: 

De pie, con los pies en la proyección de los hombros al suelo, mantenerse erguido, con la cabeza ligeramente inclinada y mirando al frente.

Presionar la lengua contra el paladar y respirar por la nariz; levantar las dos manos al mismo tiempo con las palmas hacia abajo. Después de inspirar profundamente, juntar las palmas de las manos delante del pecho; volver gradualmente las puntas de los dedos hacia dentro y elevar los codos a la altura de los hombros.

Al mismo tiempo, flexionar un poco las rodillas y agacharse para adoptar la posición del jinete, equilibrando el centro de gravedad del cuerpo. Seguir respirando profunda y sosegadamente. Esta posición debería mantenerse de uno a tres minutos o más. Con la práctica, la duración se irá prolongado gradualmente.

Ejercicio 2: 

Después de finalizar el primer ejercicio, volver a la posición normal, descansar un momento y pasar al ejercicio 2. Dar medio paso hacia adelante con el pie derecho y molar ligeramente la rodilla izquierda, levantar el talón del pie derecho, de modo que sólo la punta del pie esté en contacto con el suelo; el peso del cuerpo se apoya sobre la pierna izquierda.

Al mismo tiempo se cierra la mano izquierda sin apretarla, con el centro mirando hacia afuera, y se coloca detrás de la espalda. Extender y mantener juntos los cinco dedos de la mano derecha, y doblar la muñeca hacia dentro el máximo. 

La parte superior del brazo se extenderá hacia adelante y el codo formará un ángulo de 90” quedando a la altura del hombro. Fijar la mirada en la mano derecha, sosegarse y respirar hondo.

Mantenerse en esta posición de uno a tres minutos, alternando las posiciones de las manos derecha e izquierda así como las de los pies. En sesiones sucesivas se irá aumentando el tiempo en que se mantiene cada posicion

Ejercicio 3: 

Después de completar el ejercicio 2, relajarse y moverse libremente. A continuación se realiza el ejercicio 3. Se avanza el pie derecho en la posición del arquero dirigiendo la punta del pie hacia adelante y se extiende la pierna izquierda hacia atrás, apuntando con el pie hacia el lado. Los talones tienen que estar pegados al suelo.

El cuerpo deberá estar erguido, centrando bien el peso. Cerrar la mano derecha y doblar la muñeca al máximo hacia dentro. Doblar el codo hasta que el brazo forme un ángulo obtuso y elevar la parte superior del brazo a la altura del hombro.

A continuación cerrar el puro izquierdo con la muñeca doblada. Flexionar algo el codo y extender el brazo por detrás de la espalda. Girar la cabeza ligeramente hacia la derecha mirando la mano del mismo lado. 

Tirar fuertemente con la mano derecha como un vaquero tira de la cuerda que sujeta a la res, y respirar hondo y pausadamente.

Debería mantenerse esta postura durante un cierto tiempo. El ejercicio se repetirá alternando derecha e izquierda, y la duración se irá prolongando con la práctica.

Ejercicio 4: 

Terminado el ejercicio 3, se toma un breve descanso y se pasa al ejercicio 4. 

Separar las piernas dejando los pies en la proyección de los hombros, y agacharse gradualmente hasta que la rodilla forme un ángulo de 90 aproximadamente.

Apoyar las manos contra las piernas algo por encima de las rótulas, con los pulgares dirigidos hacia el exterior de las rótulas, para que los brazos formen una especie de círculo.

Mantener el echo erguido y el peso del cuerpo centrado. A continuación, con los ojos mirando hacia adelante, respirar hondo varias veces. Esta posición debe mantenerse el mayor tiempo posible, cuanto más tiempo mejor.

Al finalizar los cuatro ejercicios, hacer algunos movimientos relajantes.