La Cromoterapia es una Terapia que se suele utilizar dentro de la Medicina
Natural y que se lleva a cabo a través de los colores en que se divide el
espectro de la luz solar. Es un método de armonización y de ayuda a la
curación natural de ciertas enfermedades por medio de los colores.
También es conocida con los nombres de: Biofotónica, Fototerapia,
Polarización Inducida por Estimulación lumínica (P.I.E.L.).
Es una terapia suave, ya que no es toxica ni tiene efectos secundarios,
pudiendo ser aplicada en cualquier edad y asociarse con otras medicinas para
potenciar sus efectos.
Es de gran utilidad conocer las propiedades, vibraciones y la influencia que
ejercen los colores, para combinarlos de la forma mas adecuada, consiguiendo
armonía y equilibrio.
HISTORIA.
Todas las civilizaciones han utilizado el color tanto en sus religiones como en
su medio ambiente.
Para prevenir enfermedades los brujos, hechiceros y chamanes poseían y
distribuían objetos, tales como fetiches, amuletos y talismanes, los que eran
pintados con un color de gran significado psíquico para el paciente. Los lugares
en donde se realizaban los tratamientos estaban también pintados de
determinados colores.
Desde aproximadamente el año 1200 a. C., hasta el 4000 a. C., aparecieron las
antiguas culturas de Sumeria en Mesopotamia, en la cual las enfermedades
eran tratadas con hierbas, regímenes alimentarios, masajes y colores.
Así como en Persia, donde se practicaba el culto a la luz conocido con el
nombre de Ahura Mazda, en el antiguo Egipto, el templo de Heliópolis o de la
Luz dedicado al sol, los sacerdotes curaban con la ayuda de piedras preciosas
que eran utilizadas como lentes que filtraban la luz solar.
Las curaciones se llevaban al cabo según los colores espectrales presentes a
las distintas horas del día. Se consideraba que el sol era el dador de la salud y
prolongaba la vida.
Médicos procedentes de Persia fueron los encargados de transmitir la tradición
de la medicina ayurvédica a la India. La cual se continua practicando hasta
nuestros días y se basa en la idea de que la mente, el cuerpo y el ambiente son
parte de un campo de energía e inteligencia que lo envuelve todo, creando y
sosteniendo la vida. Los seguidores de este sistema médico creen que
mediante una conexión con ese campo se puede alcanzar un estado saludable.
Por tanto, los tratamientos que proponen no sólo se centran en la condición
física, mental y espiritual del individuo, sino también en influencias astrológicas
y factores sociales y medioambientales, como el tiempo y las estaciones.
En el Libro tibetano de los Muertos se puede leer, "la esencia del hombre, su
ser interior, está relacionado con el color".
Sin duda alguna, los chinos fueron de los primeros en utilizar color para la
curación de enfermedades y es ahí donde se dan los primeros simbolismos de
los colores asociados a las nuevas necesidades de los hombres.
En la China imperial, donde se elaboró la medicina energética basada en los
ciclos y la teoría de los cinco elementos. Para realizar diagnósticos se utilizaba
la observación del color de la piel de los pacientes. Colocaban a las personas
epilépticas sobre alfombras de color violeta para aliviar sus dolencias,
cubriendo las ventanas con paños del mismo color. Las personas que tenían
afectados los intestinos recibían el tratamiento en color amarillo. Aquellas que
sufrían de escarlatina vestían ropas rojas y eran bañadas por rayos de luz
también rojos.
El gran rey Salomón también conocía el secreto de los colores. Probablemente
el culto de Ahura Mazda celebrado en Persia se transmitió al pueblo de Israel
entre los esenios, comunidad que existió desde el año 150 a. C. al 70 d. C. y a
la que se supone pertenecía el Jesús histórico.
En la América Precolombina los indígenas norteamericanos utilizaban color
para combatir las enfermedades crónicas y curar a los heridos. También aún se
pueden encontrar en las pirámides restos del gran colorido con el que
adornaban sus pirámides.
Los constructores de las grandes catedrales de Europa realizaron bellísimos
vitrales con gran colorido, con el fin de serenar las mentes de los creyentes,
transmitir paz y así poder conducirlos hacia pensamientos más elevados. Ya
desde la época gótica, la iglesia se sintió atraída por los colores más vistosos.
Los ventanales de las catedrales constituyeron una verdadera sinfonía de
colores.
La heráldica aparece en la Europa del siglo XIII, el escudo ostenta varias
piezas o figuras, representadas en esmaltes o colores. Los dos metales de uso
común son el oro y la plata, el primero se representa por pintura amarilla y el
segundo por pintura blanca. Los principales colores son: rojo, azul, negro,
verde y púrpura
Durante el Renacimiento que da comienzo en Italia en el siglo XIV
difundiéndose por el resto de Europa en los siglos XV y XVI, pintores,
escritores, filósofos y científicos, considerados de los más grandes e
influyentes artistas de todos los tiempos explotaron las sensaciones
experimentadas por los colores, entre ellos podemos mencionar a Miguel
Ángel, Rafael, Leonardo da Vinci.
Paracelso, seudónimo de Theophrastus Bombastus von Hohenheim médico y
químico alemán conocía ya la influencia de los colores sobre la salud; muchos
de sus remedios se basaban en la creencia de que "lo similar cura lo similar".
Según Carl G. Jung psiquiatra suizo, los alquimistas estaban interesados en el
desarrollo de la psique y daban a los colores un significado relacionado con las
etapas de la vida.
Isaac Newton publicó en 1704 su obra “Óptica” donde explica la forma en que
aparecen los colores según la cual la luz del sol es una mezcla heterogénea de
rayos diferentes, dividiéndose en colores independientes con las reflexiones y
las refracciones de la luz al atravesar un prisma.
A mediados del siglo XIX, Robert Bunsen y Gustav Kirchhoff decidieron que
para identificar una sustancia podía utilizarse el color.
Johann Wolfgang von Goethe, poeta, dramaturgo y científico alemán, publicó
en 1810 su obra “El tratado de los colores”, para que las personas
comprendieran los aspectos metafísicos de los colores
En 1878 Edwin D. Babitt, publicó “Principio de la luz y de los colores” sobre la
aplicación de las vibraciones de los colores en la medicina. Desarrolló el
“termolume”, una cabina con luces de colores donde la persona se sentaba
para recibir tratamiento y también el disco de cromo.
El Dr. Foveau de Courmelles publicó en 1890 la obra “Cromoterapia”
En 1895 Johann Jacob Balmer desarrolló una fórmula basada en el espectro de
colores del hidrógeno.
Ya en el siglo XX Niels Bohr en 1922 reveló la arquitectura del átomo y el
origen de la luz con su espectro curativo de colores.
Las bases de la cromoterapia contemporánea se deben al Dr. Dinshah
Ghadiali. Este investigador, médico, químico, físico y metafísico precisa que
mediante los colores se curan enfermedades. En su obra de tres tomos
publicada en 1933 Spectro Chrome Metry Encyclopedia, indican los
tratamientos de trescientas dieciséis enfermedades por combinaciones de
luces de colores. Según él, el organismo humano se comporta como un prisma
viviente que disociando la luz en sus componentes fundamentales, extrae de
ellos las energías necesarias para su equilibrio.
Hector Melli, en 1940, edita la obra Secret des couleurs, en ella establece su
diagnóstico por radiestesia y asocia los colores, los perfumes, las piedras
preciosas y los signos astrológicos.
Hoy en día podemos encontrar en la cromoterapia gran variedad de usos del
color y la luz, tales como la decoración, la iluminación, acupuntura cromática,
los tratamientos con filtros, la gemoterapia, los elixires de colores, el uso del
color desde los alimentos, la cosmética, la ropa.
Nuestro equilibrio energético depende de la capacidad del organismo para
absorber todos los colores del arco iris. Esto es posible cuando todos nuestros
centros de energía, conocidos como chacras, están abiertos y girando en el
sentido correcto. Si alguno de estos centros pierde temporalmente su
capacidad de absorción, total o parcialmente, se producen alteraciones en los
niveles- espiritual, mental, emocional, físico- pudiendo alcanzar a uno, varios o
todos ellos.
Sabemos también que no sólo a través de la vista se perciben los colores, se
ha demostrado que gran número de no videntes pueden diferenciar mediante el
tacto las distintas cromáticas. En virtud de esto, cuando nos identificamos con
un color es porque estamos manteniendo una estrecha relación con el mismo,
nuestra intuición. A través de la cromoterapia, podemos conectarnos con
nuestra sabiduría interna de sanación.
Sobre los autores:
• Ángel Sancho Serrano.
• Pilar Lozano Pradilla.
• Elena De La Ossa Nieto.
Alumnos de Postgrado de Medicina Naturista. Curso 2003. 6ª Edición.
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